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Hoy queremos tratar un tema que nos toca a todos de manera directa y profunda y ese tema es: cómo amar a otra persona, pudiéramos decir de manera correcta.

Aunque suene un poco raro hay formas correctas e incorrectas de amar. Comúnmente llamamos amor a ese sentimiento agradable, intenso y profundo que nos hace disfrutar de la presencia de la otra persona, pensamos en él o en ella con mucha frecuencia y anhelamos estar con esa persona por largos períodos de tiempo.

Este es un amor que depende en gran parte de la persona querida y es un amor que siempre está esperando que la persona sea amable, y siempre espera respuesta. Amable quiere decir que se puede amar. Esto es lo que llamamos un amor de sentimiento y amando así, correremos el peligro de creer que amamos, cuando en realidad nos estamos amando a nosotros mismos en el otro; por ejemplo, cuando haces alguna cosa para el otro, pero porque te hace sentir bien a ti.

El amor verdadero es una decisión; este amor consiste en hacer todo el bien que tú seas capaz de hacer por la persona amada. No se trata solamente de complacerla permanentemente, sino de hacer todo lo que sea mejor para esa persona. Esto implica en un momento dado corregir, exhortar y por su puesto perdonar y pedir perdón Este amor verdadero necesitará alimentarse con la voluntad, es decir, por el bien del otro tomarás la decisión de hacer lo mejor para él, aunque a ti no te parezca, aunque haya que morir a tu ego, aunque a veces debas renunciar a tus propios intereses.

Este es justamente el amor con que te ha amado Dios desde el pricipio, y en eso consiste el amor verdadero: en descubrir el amor profundo y eterno con que te ha  amado Dios, desde antes de que estuvieras en el vientre de tu madre. Eres un deseo de Dios, un anhelo eterno de Dios, te llamó a la vida y te creó a Su imagen y Semejanza.

Dios te creó por amor y anhela que recibas su amor, que te dejes guiar por Él, porque nadie como Él sabe lo que te conviene. Dios es la única persona que cuida tu eternidad bienaventurada, más que cualquier otra cosa en la tierra.

Una vez que tú hayas experimentado el Amor infinito del Padre, necesariamente amarás a tu esposo(a) con ese amor desinteresado y bondadoso que estás sintiendo. Amor que busca hacer feliz al otro, que desea lo mejor para él, que no se concentra en lo que estás sintiendo, sino en lo que el otro necesita.

Por experiencia propia puedo decirte que amar así, tomando la decisión de hacer lo mejor por el otro te hará vivir enamorada(o) de ese ser con el que compartes toda tu vida, y producirá en él un amor tal para ti que llenará tu necesidad básica de sentirte amada.

Hoy quiero decirte que este amor es absolutamente posible; hemos nacido con el don de amar como Dios nos ama y en eso consiste nuestra imagen y semejanza con Él; nos ha hecho con su misma capacidad de amar. 

Si quieres preofundizar en la forma como Dios te ama, puedes leer en la Biblia la primera carta de san Pablo  a los Corintios capítulo 13 desde el versículo 1 al 7. Al mismo tiempo este es el amor con que Dios quiere que te ames a ti misma(o) y amemos a los demás.