Hoy, queremos llamar tu atención sobre aquello que te está robando tu esperanza.

Muchas cosas suceden en el transcurso de la vida que pueden hacer que ya no tengas esperanza. Un revés económico, voces que se levantan en tu contra, una traición, una gran desilusión, una pérdida…

Ahora querida amiga, queremos decirte ¡levántate!, ya no te quedes en ese lugar oscuro, cuando estás en el fondo del hueco la visión es muy limitada; toma la decisión de comenzar a salir de ese hoyo que te mantiene a oscuras, desorientada, desanimada.

Te animamos a que pidas ayuda idónea, alguien que te conduzca a salir de tu enconchamiento y a que dejes de sentir lástima por ti misma. Hoy quiero decirte aférrate de manera desesperada a Dios, búscalo que Él se dejará encontrar por ti y te dará una manera nueva y diferente de ver las cosas.

Te enseñará a vivir con un sentido distinto al que hasta ahora has vivido, te mostrará el verdadero valor de tu ser y de tu vida, cambiará tu escala de valores y te enseñará a ponerlo todo en su justa proporción.

Estamos seguros de que tú naciste para cosas grandes y lo sabemos porque tú eres una grandiosa hija de Dios, Él te llamó a la vida y tiene un proyecto de amor para ti, para tu vida.

Pero ¿por qué no lo has visto?, ¿por qué no ha actuado o no lo has percibido en tu vida? Porque estás distraída, sumida en la desesperanza y en la desilusión, el mundo, su ruido estruendoso y sus exigencias no nos permite percibir la obra inmensa y permanente de Dios en nosotros.

Búscalo, enfila tus baterías hacia el Único que nunca te va a defraudar, hacia quien es la Esperanza viva, hacia el único que puede redireccionar tu vida y darle un nuevo y maravilloso sentido, el único que puede transformarte y lo hará porque te ama, te ama desde siempre, desde antes de que tus padres te engendraran tú ya eras un sueño de Dios y Él ya tenía un plan amoroso para ti.

No pierdas más el tiempo tratando de buscar respuestas en el mundo, en las cosas materiales, nada de eso te llenará ni te dejará satisfecha como sí lo hará Cristo. Él te ama y te seguirá amando, aunque lo ignores porque esa es su naturaleza, amar gratuitamente.

Mujer, sí hay una esperanza, una que nunca se apaga. En Nombre de esa esperanza te decimos, ¡levántate y anda!